El proceso social en los espacios verdes.

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Bosque de Los Colomos, vista a El Castillo. Fotografía: Jorge Navarro Serrano.

Por: Jorge Navarro Serrano

Guadalajara, Jalisco. 16 de junio del 2017. En marzo del 2016 se presentó por parte del gobierno de Jalisco el Plan Integral de Manejo de Inundaciones, en el cual se integraban varios proyectos y estrategias como objetivo primordial de mitigar los problemas hidrológicos que el área metropolitana de Guadalajara sufre gracias al desordenado crecimiento urbano que se llevó a cabo en el siglo XX.

Entre estas estrategias pudimos encontrar dos proyectos en dos espacios verdes importantes para la ciudad, el parque San Rafael y el parque El Deán, los cuales consisten en la construcción y/o ampliación de vasos reguladores y colectores pluviales para tratar las inundaciones, separar las aguas negras y de paso renovar los espacios verdes.

Sin embargo desde el inicio la población que habita alrededor de estos espacios se opuso a las obras alegando que se perderían áreas verdes, se talarían árboles y a nivel general que no fueron consultados para tales obras, esto llego a un punto tal que genero enfrentamientos con las fuerzas del orden en El Deán y la férrea vigilancia que los vecinos del parque San Rafael hacían sobre su parque. Expertos y catedráticos en temas de agua rápidamente alzaron la voz alegando la poca viabilidad de estos proyectos y la población se organizó para la defensa de ambos parques.

La importancia de los espacios verdes radica en los servicios ambientales que presta al entorno urbano, hablamos de un regulador climático, de ruido y captador de agua; en las cuestiones sociales genera la cohesión social, identidad y arraigo que generan el sentido de pertenencia y por lo tanto de protección a un espacio al que consideran suyo y parte relevante de sus vidas. El anuncio de estos proyectos confirmo estos sentimientos colectivos y genero la organización de todos los ciudadanos y la posterior defensa que hemos podido ver de estos espacios; esto es más que importante, es fundamental observarlo y que evolucione pues la ciudad depende mucho de los procesos sociales que en ella se viven y esta dependencia será fundamental para el gobierno y la gestión de la mancha urbana.

El plan de inundaciones, aunque una buena intención se queda corto con los grandes problemas que Guadalajara tiene, expertos como Luis Valdivia y Arturo Gleason de la Universidad de Guadalajara coinciden en que no será suficiente para mitigar las inundaciones y en cambio son necesarias otras alternativas viables como el aumento de las superficies arboladas y una visión a largo plazo para la implementación de infraestructura adecuada.

Guadalajara en su proceso de crecimiento urbano, a pesar del marco legal y de planeación con el que conto en diferentes etapas, este crecimiento fue desordenado y apegado a intereses particulares que generaron la alteración de ríos, barrancas y en general las cuencas dentro del Valle de Atemajac que ahora son cuencas urbanas con importantes alteraciones en sus ciclos. La implementación de espacios verdes para la captación de agua, de infraestructura pluvial apta y en general la adaptación del entorno urbano al natural pueden ser soluciones para estos problemas hidrológicos, los cuales además de estudios y acciones concretas, necesitan una visión a largo plazo.

 

 

 

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